Entre la naturaleza y el arte, sólo hay un brillo de luz, parece que es artificial, así como es natural, pero aún así es una existencia absoluta…

En el norte de la ciudad japonesa Sapporo se sitúa una parcela en un barrio donde los bloques de viviendas se dividen como una red. Allí se encontraba un pequeño terreno de 30,48 m2 rodeado por tres edificios. En el lado este había un paseo con un bosque maduro de álamos que actuaba de rompevientos. Jun Igarashi diseñó allí una casa para una pareja y sus dos niños que refleja los aspectos fundamentales del bosque antiguo, la naturaleza y la tranquilidad.

En el norte del edificio se encuentra la zona de entrada entre la zona pública y la zona privada en la que se localizan la escalera, el baño y las habitaciones.

La sala de estar y la cocina detrás del porche se sitúan 600 mm debajo del nivel del suelo.

La decisión de construir un semisótano hizo que aumentara la altura del techo. En el sur de la misma estancia una gigante ventana opaca ilumina el espacio.

En la segunda planta se presenta la habitación principal.

La casa no dispone de ventanas con vistas al paisaje exterior, sin embargo dispone de algunas ventanas pequeñas obligatorias por ley.

Localizado en el sur del edificio, la luz natural entrante por las ventanas cambia de carácter según el momento del día en la sala de estar.

En la zona de entrada no existen detalles naturales como flores y plantas, sin embargo la luz natural cambia poco a poco mostrando una característica muy típica del ser humano, la luz y la oscuridad.

Algo que suena sencillo, pero puede ser entendido como el origen del mundo.

Diseñado por Jun Igarashi Architects

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  Una respuesta a “Entre la naturaleza y el arte, la oscuridad y la luz”

  1. Una vivienda que no mira al exterior, que se mira a si misma. Una vivienda donde lo importante no es la calle, lo importante es su interior y las personas que en ella viven.

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